jueves, 22 de julio de 2010

Un suspiro

Mi rutina antes de ir a dormir, casi siempre es la misma. Tengo tres opciones: prender la tv y programarla para que se apague después de 90 minutos, leer un libro hasta quedarme dormida de cansancio o escuchar música hasta que se le acabe la batería al ipod. Hace ya mucho tiempo que no duermo sin que alguna melodía, imagen o palabra intervenga en mis sueños. Pero ayer fue distinto, la oscuridad te puede asegurar que solo estuvimos tu, yo y mis recuerdos. Estuviste, pero sin estar. Después de apagar la pc, decidí ir a la terraza por un momento de aire fresco y un poco de Luna, pero lo que obtuve a cambio fue una brisa helada que me acarició la mejilla como los besos que me dabas cuando te despedías de mí. La misma brisa que sentía cuando te veía caminar indiferente al mundo que te rodeaba, con la misma frialdad y dureza que suele tener tu mirada algo perdida. Comienzo a recordar tus brazos bien formados, tu cabello, tu voz casi de ultratumba como me encanta, tu manera inconfundible de caminar, tu sonrisa, la que a duras penas muestras. La primera vez que hablamos, me acuerdo de que, detrás del hielo que utilizas siempre como escudo, pude percibir tu timidez y nerviosismo. Será que tu también sientes algo por mí? También desde lejos he sentido tu mirada, esa mirada que me seduce desde lo más plano de una maldita pantalla de pc. No niña, tu no puedes imaginar estas cosas. Eso no hacen las princesas. Empiezo a sentirme extraña, a imaginar ... trato de creer que eres como yo quiero que seas. Pero creo que estoy ciega, tal vez veo lo que quiero ver y no lo que en realidad es. Puede que en ese momento hayas sido el príncipe de las tinieblas que tanto temor y deseo me produce, pero no sé que tan lejos esté de la realidad. Al fin y al cabo, si desde el principio viéramos las cosas como en realidad son, las ilusiones no existirían. Sutilmente, siento que el suspiro profundo que se desprende de mí, me susurra al corazón que eres mi capricho y que tarde o temprano, príncipe o no, serás mio. Así me quedé dormida.

2 comentarios:

martirio dijo...

saludos desde mi lugar, vaya pensamientos me gusta mucho como narras... un gusto visitarte

Elizabeth.R dijo...

a veces es mejor estar ciega,.. a veces es mejor quedarse dormida.
Alguien siempre nos roba palabras, escribimos para alguien en todo momento.